Mujeres y Filosofía.

El sábado asistí a la presentación del  Calendario Filosofers 2016 en La Librería de Mujeres . Una buena ocasión para reflexionar sobre el papel de la mujer en la filosofía y un privilegio hacerlo con filósofas como Ana de Miguel Álvarez, Alicia Puleo, Concha Roldán, Esperanza Rodríguez y el filósofo Txetxu Ausín.

FullSizeRender¿Somos visibles las mujeres en la filosofía? Después de cinco años de carrera, cursos de doctorado y un master en filosofía, la única autora que saltó las barreras del androcentrismo y la misoginia de nuestra testosteronada tradición filosófica fue Hannah Arendt. Diez años de academia, una autora. Las filósofas han sido exiliadas, a veces con sigilo, otras con descaro absoluto, de la historia de la filosofía. «Este no es vuestro territorio», nos exhorta el patriarcado. Recordaba Alicia Puleo que la Filosofía ha sido una madrastra para las mujeres, ha contribuido a legitimar y justificar un orden excluyente de subordinación, y esto, desde sus orígenes griegos. Una no puede más que reconocer la deuda innegable que tenemos con  pensadores como Aristóteles,  Platón, Kant, Nietzsche, Schopenhauer…. Pero ¿y su deuda con la mitad de la humanidad? ¿Vamos a permitir que siga silenciada?

«Si la filosofía es interpretación del mundo, eliminar a la mitad de la humanidad de su comprensión e interpretación, supone, como mínimo un sesgo». El calendario, decía Alicia Puleo, es una política de reconocimiento a nuestra genealogía, un reconocimiento de nuestra tradición, «porque tenemos un pasado y podemosdialogar con él». Lo que se nos está negando es nuestra genealogía, se nos condena a una orfandad intelectual, se nos niegan sistemáticamente nuestras referentes, nuestra conceptualización del mundo. Y eso es negárnoslo todo.

Ana de Miguel remarca  la importancia de la genealogía feminista. En la presentación de su libro Neoliberalismo sexual hacía suyas las palabras de Newton  «si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes», gigantes y gigantas, en su caso. Los gigantes los conocemos. Ahora es el momento de recuperar a nuestras  gigantas para poder mirar más lejos, para  poder elevarnos por encima de la injusticia, la desigualdad,  la opresión y la violencia.

La Filosofía, en manos (cabezas) del pensamiento patriarcal, ha sido una madrastra para las mujeres. De sus propias incongruencias y traiciones, de sus grietas Ilustradas, pudo surgir esa madre intelectual que dio cabida a la otra mitad de la humanidad, la silenciada, la ocultada, la interminablemente postpuesta. Surge la teoría crítica Feminista, tan molesta como imprescindible, la única capaz de devorar a la madrastra que fue incapaz de abortarla. Y lo intentó, sin ley de plazos. Esta nueva madre, propone nuevos ideales regulativos que permiten crear una sociedad más justa, una sociedad que no quiera construirse (como lo hicieron nuestras actuales democracias) sobre la sumisión y subordinación de la mitad de la humanidad.

Tener activada la capacidad crítica feminista es fundamental para desactivar el patriarcado, pues como decía en la presentación Ana de Miguel, el patriarcado tiene un enorme poder para «ponernos en nuestro sitio» y ese sitio es, las afueras del pensamiento.

Recordaba Txetxu Ausin la importancia que tiene la teoría crítica feminista en cuestiones éticas y morales. En efecto, el feminismo, en tanto teoría crítica, propone horizontes regulativos mas justos para todos y para todas, pone sobre la mesa asuntos fundamentales como la sostenibilidad de la vida, la ecología, poder, la violencia, la mercantilización de los cuerpos y la vida íntima…. En estos tiempos de sentencia a muerte de la Filosofía por parte de las políticas de mercantilización de las enseñanzas, la Filosofía será Feminista, o no será.

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