Grabaciones Congreso Trata y Prostitución

Ya están disponibles las grabaciones del Congreso Internacional sobre Trata y Prostitución organizado por el Observatorio de Igualdad de Género de la URJC los pasados 31 de marzo y 1 de abril. Se trata de cuatro grabaciones, mañana y tarde de cada uno de los dos días. Podéis acceder a ellas aquí

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No han muerto, han sido asesinadas.

Dicen los diarios que una niña de 17 meses “ha muerto” tras ser arrojada por la ventana. En lo que va de año, 29 días, “han muerto” siete mujeres, según la información recogida por estos medios.  Leyendo los diarios, mirando los telediarios,  cualquiera no muy docto en el tema  podría pensar que a las mujeres nos da por morirnos, así, ante la más mínima provocación, como quien ejecuta una venganza abandonándose a su muerte. “Han muerto”… plácidamente, como si nada tuvieran que ver las puñaladas, los cortes, los golpes, los disparos. “Han muerto”…. al margen de la sangre, los gritos, las miradas de terror, el pánico…. “Han muerto”, sentencian.

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Una supone que aquellas y aquellos que se dedican al bello arte de la palabra,  que aquellos y aquellas encargados de informar a la sociedad  de lo que pasa en las diferentes esferas de la vida, saben que el lenguaje es importante. Al menos, es su herramienta;  y de una profesional, de un profesional del periodismo se espera al menos eso, que conozco las herramientas con las que trabaja, sus combinaciones, lo que oculta y desvela el uso de cada palabra.  Por eso suponemos que una buena periodista, un buen periodista, conoce la diferencia entre “morir” y “asesinar”, y suponemos que sabe, que “morir” es “llegar al término de la ida” y  que cuando una mujer es torturada, golpeada, acaudillada o tiroteada,  su vida no llega a término, se la terminan. Es asesinada.  

Omitir que las mujeres son asesinadas  es encubrir la causa eficiente de la muerte, es ocultar la tortura, el miedo, el presente continuo de amenazas, humillaciones, golpes, insultos, vejaciones que soportan  las  mujeres que sufren violencia por parte de sus parejas o exparejas. Omitir que las mujeres son asesinadas por sus parejas o exparejas, es perpetuar un sistema que mira hacia otro lado, que minimiza riesgos, que perpetua instituciones que mantienen la desigualdad, que legitima el desequilibrio de poder,   que muestra indiferencia ante la primera causa de muerte de las mujeres en el mundo.   Vuestra insistencia en utilizar estratagemas lingüísticas para ocultar los delitos, los asesinatos, os hace cómplices de un sistema que invisibiliza la violencia hacia las mujeres, la tortura, la muerte y el dolor.

Gracias, por último, a las profesionales y los profesionales que han entendido la importancia del lenguaje, que luchan en sus medios por incluirnos, por nombrarnos, por llamar a las cosas por su nombre.